Sobre Nubenegra

 

Nubenegra es una compañía independiente, creada en 1994 por Manuel Domínguez, radicada en Madrid y especializada en Músicas del Mundo.

Las producciones de Nubenegra son totalmente originales. Su catálogo está compuesto por más de ochenta discos compactos producidos por los mejores especialistas: Alberto Gambino (Argentina), Demetrio Muñíz (Cuba), Luis Delgado (España), Julio Pereira (Portugal), Néstor Gutiérrez (Venezuela), Lokua Kanza (Congo), entre otros.

Nubenegra presta especial atención a las músicas de culturas que de algún modo han tenido una relación con España, bien porque antaño estuvieron ligadas políticamente a ella (Cuba, Venezuela, Sáhara Occidental, Guinea Ecuatorial, Colombia), bien porque sus creadores aun siendo de otras áreas mantienen trato directo con la cultura española.

La música de Nubenegra es una música abierta y plural, con raíces en la tradición popular pero determinada por su plena actualidad y la capacidad creativa de sus intérpretes.

La editorial de Nubenegra ha proporcionado música a más de 80 películas, documentales y proyectos audiovisuales, a lo largo de estos años.

UNA PEQUEÑA HISTORIA

Al empezar el verano del 94 aterrizaba en Madrid la Vieja Trova Santiaguera, una formación irrepetible, integrada por cinco veteranos del son oriental cubano. Con ella Nubenegra salía a la luz. Desde entonces ha sido mucho el camino recorrido, largo y fructífero.

Tras los viejitos, grabó y publicó discos de una pareja que como nadie ha construido eso que se dio en llamar la Novísima Trova Cubana, Gema y Pável, y de una de las mejores cantantes de todos los tiempos, Omara Portuondo. Recuperó al memorable Marcelino Guerra «Rapindey»; le regaló un espléndido homenaje A María Teresa Vera; y sacó de la madriguera a los revoltosos Habana Oculta. Sin olvidar los Desafíos de Omara Portuondo con Chucho Valdés ni el debut del Septeto Santiaguero que ha firmado 5 Cds, uno de ellos doble.

Muchos pensaron que Nubenegra era un sello de música cubana. Pero, en seguida María Salgado, Uxía, Imanol y Mestisay, vinieron a certificar que también se ocupaba de la buena música que se hace en España, y que con Ea! cubre unos cuantos kilómetros cuadrados de suelo hispano.

Faltaba un pilar importante que no tardaría en llegar, África. Las Hijas del Sol han sido la principal avanzadilla, con sus voces inconfundibles, su vivacidad y su espíritu inconforme. «Tirso de Molina» fue una sentida queja que recorrió España alertando sobre la suerte del emigrante.

Y África se quedó en Nubenegra. Y llegó Rasha con su sensibilidad oriental. Y Bidinte, el poeta de Guinea Bissau. Y Seydu, el león de Freetown. Y los simpáticos Djanbutu Thiossane, castigando los cueros. Y Mbayah, ese enigma que hunde sus raíces en los límites del tiempo. Y la conexión afro-venezolana de Huracán de fuego y Tazajo Tamboo. Y el trabajo monumental de Saharauis, con Nayim Alal y Mariem Hassan refulgiendo sobre el desierto.

Nunca las barreras han podido con la música. En Nubenegra se han forzado a menudo. En dos ocasiones el riesgo ha sido mucho más evidente. En La sal de la vida, Uxía, María Salgado, Rasha y Xesús Pimentel han desafiado astrolabios y brújulas. En El sueño de Al-Zaqqâq, Luis Delgado se ha zambullido en la Edad Media y ha rescatado la poesía y la música más hermosa que nunca pensó soñar. Siguió El hechizo de Babilonia y con Tánger lleva su repertorio a los teatros con unos resultados magníficos.

En el nuevo milenio Nubenegra ha seguido proponiendo nuevas y divertidas aventuras musicales; como las de los cubanos del Lewis Trío, el inclasificable EL CURI, la superbanda Malabo Strit Band, o Wafir que cerró el círculo abierto con La Banda Negra. Les siguieron los brasileños Chico César y Vanessa Borhagian de la mano de Zezo Ribeiro.

Todavía quedaban dos proyectos con los que dar fe de la continua revitalización de Nubenegra. Korrontxi, ¿Quién iba a pensar que Nubenegra entraría en la música de los acordeones vascos? Y La Manigua, un grupo guitarrero de Bogotá con una potente sección de tambores.

Su último proyecto, La voz indómita es un libro en el que Manuel Domínguez y Zazie Schubert-Wurr narran la sorprendente historia de la cantante saharaui Mariem Hassan a la que acompañan a lo largo de su carrera artística. Un proyecto que lleva más de 3 años de constante dedicación y aún tiene que dar a luz su última edición, la alemana, tras la española y la inglesa ya disponibles desde junio de 2017.