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La peculiar historia del disco de Lewis Trio

 

 
ARCHIVO HISTÓRICO DE NOTICIAS:

Vi actuar por primera vez al Lewis Trío en la sala Suristán. Alguien me había aconsejado que me acercara a verlos, que eran muy buenos. Yo estaba un tanto receloso porque no sabía qué hacía un trío de jazz en el templo madrileño de la música étnica.

Enseguida lo comprendí. Hicieron un programa variado en el abundaban versiones propias de clásicos norteamericanos. Me gustaron, y como la conexión cubana con el jazz siempre me ha interesado y creo que por ese camino aún resta bastante por hacer, quedamos en hablar.

Pronto coincidimos en el interés de grabar algo original, compuesto por ellos, y, ya que iba a ser editado por Nubenegra, que no olvidara conectarse con la música popular de Cuba.

Como estudios de grabación se eligieron los de Trak debido a que la sala de abajo cuenta con su piano acústico y a la posibilidad de grabar allí, en directo, las bases –piano, bajo y batería- como así se hizo. En realidad, al empezar, intentamos grabar también el violín con el resto de la banda. Se vío que no tenía sentido pues Ricardo no podía concentrarse en su toque de violín teniendo que estar atento a lo que hacían los demás. Así que se vino para la cabina y desde ella dirigió la grabación de las bases.

Como Ricardo es profesor de violín en el Conservatorio Profesional Hermanos Berzosa de Cáceres, no tuvimos más remedio que grabar en tiempo de vacaciones, y fueron las de la Navidad 1999-2000, en horario nocturno, las que nos brindaron la oportunidad.

Ya desde la primera sesión vi que todo iba a salir bien, algo que no es tan usual, ya que a menudo se emplea mucho tiempo en acomodarse al estudio y no se rinde tanto como uno quisiera. A mí, en particular, me sirvió, además, para eliminar la última duda que tenía acerca de la grabación.

Resulta que las semanas anteriores a la misma, cuando Ricardo Lewis pasaba por la oficina y yo le pedía una maqueta o algo que escuchar, me respondía que no me preocupara, que todo estaba escrito y que estaba quedando fabuloso. A mí aquello me dejaba más preocupado todavía. En una ocasión se vino con un voluminoso cuaderno, diciendo: "Mira, Manuel, aquí está todo. Mira, mira. Mira que arreglos que he hecho. Y aquí viene el solo del piano, y aquí..." Yo no entiendo casi nada de partituras, con lo que pensaba: "¿ Y si luego estos me hacen algo muy académico?". La misma sensación que cuando Ricardo al venirse para la cabina y ponerse a dirigir al grupo, abrió la partitura correspondiente para seguirla. Pero, como digo, en cuanto quedó la primera base mis recelos desaparecieron. Aquello era lo que había deseado, tenía un swing tremendo.

Me lo pasé bastante bien durante la grabación; no siempre es así. Como enseguida se tenía una base montada -no se utilizó claqueta ya que Pico, el batería era una máquina perfecta- veías aparecer los temas uno tras otro con una fluidez que se te hacía extraña. Grababan la base y se venían a la cabina a escuchar y comentar. Los hermanos Lewis eran tan expresivos en aquellas primeras escuchas, riéndose, sorprendiéndose, admirando cada hallazgo, cada matiz grabado, que era un espectáculo verlos evolucionar en la cabina.

Y así, fueron pasando las noches. En el estudio de arriba, más pequeñito, grabó Ricardo los recordings de violín y las percusiones cubanas que puso Yuri. Y también el Rhodes en "Amanda", una música casi infantil que Ricardo le ha compuesto a su niñita chiquitina.

Curiosamente la principal dificultad que tuvimos fue de otro orden. Por un problema de teléfonos, anduvimos unos cuantos días de cabeza, tratando de localizar a Linda Mirabal, la cantante femenina que debía intervenir en el segundo corte "Battangó". Cuando ya en la última sesión habíamos conseguido contactar con ella, bajamos al estudio grande por tener una mejor sonoridad a la hora de ver como su voz se adaptaba al tema. Al ser la suya una voz "lírica", no popular, surgieron dudas sobre el plano que debía ocupar y la importancia que darle. Yo era el más pusilánime, llegamos a mezclarlo de dos maneras bien distintas; pero finalmente decidí mantenerlo tal y como había sido pensado. Incluso colocamos "Obba-in" y "Battangó" al inicio del CD, a pesar de ser temas más complicados que otros, en reconocimiento a la importancia que tienen las dos composiciones que operan como declaración de principios. Me ayudó mucho a tomar la decisión el tener en cuenta que en Cuba la barrera entre lo lírico y lo popular casi no existe, a diferencia de otros lugares donde todo está mucho más compartimentado. El contraste entre la voz cultivada de Linda Mirabal y la voz llana de Pico es algo que se ha buscado.

No hay muchas más incidencias destacables de la grabación. Sólo añadir que cuando iba ya muy avanzada Ricardo enfermó de gripe y por no retrasarla no cuidó su enfermedad como hubiera sido menester. Las consecuencias, aparte de algún dolor de cabeza en los últimos recordings, las sufrió Tanya Lacey, la fotógrafa, que tuvo que luchar contra la alicaída mirada del violinista en una tarde de domingo.

Manuel Domínguez