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En el Auditorio Montaner del colegio mayor Lluís Vives.

 

  La actuación se enmarca dentro del Plan de Acción UN-I-MÓN, el cual pretende crear un espacio de sensibilización sobre los refugiados mediante diferentes actividades. En este caso sobre los saharauis y a través de su tradición musical.

Mariem Hassan, la voz que está acercando esa realidad a cualquier rincón del mundo, ofreció un concierto lleno de sorpresas.

Tras actuar este verano en Dublín y en Liverpool, y haber participado activamente en las bandas sonoras de varios documentales -que desde distintas perspectivas se están realizando sobre el Sáhara- recaló el 29 en Valencia para ofrecernos algo tan singular como su voz flanqueada por una guitarra tejana y una armónica serbia. La percusión siguió en manos de su fiel Vadiya.

En agosto Mariem asistió en el Soulcat, una sala del berlinés barrio de Kreuzberg que gusta recrear el ambiente de los clubes de Hamburgo y Londres en los 50 y 60, a un concierto de unos supuestos Oriental Harp RnB with Little Sam Lud. Fue tal la empatía que se estableció entre Mariem y los dos fulanos que terminó en el escenario templando su blues La Tumchu Anni.

Tras el alambicado nombre se esconden Marko Jovanovic y Ryan Donohue, dos músicos llenos de sensibilidad y sabiduría, que llevan muchos años repartiendo su música por infinidad de escenarios, del viejo y nuevo mundo, con las bandas más dispares. La armónica de Marko, una de las más sobresalientes del circuito alemán, se entiende a la perfección con la guitarra y la voz de Ryan.

No es la primera vez que Berlín asiste a algo así. En el 2010 Mariem dio un concierto en el Admiral Palast, una sala con mucha historia, acompañada por el Nomad Sound System, grupo en el que militan alemanes, magrebíes, latinos y hasta un japonés. En aquella ocasión se vio forzada por las circunstancias. Easyjet había dejado en tierra a Lamgaifri Brahim, el guitarrista con el que grabó Shouka. Fue un acto de prepotencia de la aerolínea inglesa, pues el saharaui tenía la documentación en regla para viajar.

Sin embargo, ahora Mariem lo hace desde su curiosidad por explorar el blues bajo otras perspectivas, algo que viene tanteando desde que hace siete años compuso La Tumchu Anni (No me abandones). Y es que el encuentro en Berlín entre Mariem, Marko y Ryan fue un auténtico flechazo. Marko confesó más tarde que en su ordenador tiene desde hace años una canción bajada de iTunes que él destacó con 5 estrellas en su reproductor. Ni más ni menos que Id chab del CD Mariem Hassan con Leyoad (2002).

Mariem es muy consciente del reto al que se enfrenta pero confía mucho, tanto en Ryan como en Marko, para que le ayuden a desbrozar el camino hacia el blues, un punto en el que Africa y América se dan la mano. Sus impresiones, ante lo bien que se ha entendido con los dos, le han llevado a no perder ni un minuto en aceptar esa oportunidad de explorar juntos la senda que se abre en el horizonte inmediato.

De hecho, tras varias experiencias fortuitas con músicos de otras culturas, en escenarios tan diferentes como El Hierro (Canarias), Colonia (Alemania), Adelaida (Australia) y New Plymouth (Nueva Zelanda), Mariem no dejaba de acariciar la idea que ahora se plasma en un escenario como el de Valencia y para una organización como ACNUR, tan ligada a su causa. ¡Qué mejor lugar y momento!

A Ryan Donohue y a Marko Jovanovic se les encuentra fácilmente en You Tube. Basta teclear correctamente sus nombres para enterarte que hay unos cuantos Marko Jovanovic, un futbolista del Partizan de Belgrado, otro músico que toca el acordeón, y el que nos interesa, el de la armónica. Lo puedes ver con Blues Rudy o con la Peters Dodge Band en escenarios alemanes, y hasta con la Tonky Blues Band en El Junco de Madrid, ¡imagina!. Hay un vídeo de la compañía de acordeones y armónicas Hohner en el que le hacen una entrevista (en alemán)además de mostrar sus habilidades.

Ryan se le ve, sobre todo, en festivales de country music, tanto de Alemania como de Suiza. Tocando el bajo, el contrabajo, la guitarra, el dobro, cantando, con la Kim Carson Band, y sólo, y en duo, y también con los Crazy Hambones, con ellos más cercano al blues.

Con la sala a rebosar Mariem estrenó dos canciones nuevas. Ana Saharauia (Soy saharaui) cautivó desde la primera nota a la audiencia, que apaludió a rabiar. Es una balada muy pegadiza que Mariem interpreta con mucha dulzura. Más dinámica es la canción dedicada a La melfa que ella tenía pendiente escribir tras la agresión que sufriera con su grupo en Madrid hace ahora dos años. Tanto las mujeres como los hombres se mostraron jubilosos con el tema, en el que Ryan dedica un piropo en inglés a la prenda saharaui.

La tercera sorpresa de este concierto, que está destinado a marcar un antes y un después, fue la participación de Boika Hassan (hermano de Mariem) en los temas finales.

Antes del concierto se proyectó el vídeo de Shouka y a lo largo de la actuación numerosas imágenes y videos ilustraron la hora y media larga que duró.

Por cierto, en la foto que ilustra esta noticia, Mariem posa junto a la reja en la entrada del orfanato Strawberry Field, del Ejército de Salvación, muy cerca de donde vivía John Lennon. Fué el chófer que la llevó al festival Oye Africa, camino de Liverpool, quien quiso mostrarle el lugar ligado a la inmortal Strawberry Fields Forever de los Beatles.