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  El día 26 de abril se estrena la obra Abatón, el ciclo de la vida, en el Teatro Independiente del Sur (c/Primavera 12), Madrid. Una idea del bailarín y coreógrafo Poncho Guimares.

El Abatón o Glo es un espacio intransitable para los humanos, creado para la representación de danzas rituales. En Abaton se escenifican las fases del ciclo de creación de vida, a través de la puesta en escena de danzas rituales originarias de diversos territorios de Guinea Ecuatorial. El Ñankue, danza conductora de la mitología de la fertilidad, sostiene y da coherencia al desarrollo del espectáculo, que inicia con el encuentro entre el caos y la fertilidad y termina con la germinación de la semilla.
Para entender el desarrollo narrativo, es importante conocer la simbología que portan los personajes que intervienen:

- PAPA FERRO: simboliza el caos. Espíritu agresivo, no baila, corre excitado, desenfrenado. Los dos machetes que empuña simbolizan la masculinidad. Es representado por un personaje que lleva una máscara de dos caras y una cazuela de fuego en la cabeza. El fuego purifica y abre el espacio Abatón.

- MAMA LABIOS: espíritu joven femenino, portadora de las semillas que van a ser depositadas. Máscara redonda oscura, con toques dorados y grandes labios, atenúa el caos. Representa el momento de nacimiento de vida.

- ÑANKUE: personaje central motivador de la danza. Simboliza a la vaca sagrada madre-tierra, responsable de acoger las semillas depositadas por Mama-labios en su seno -tierra-. Lleva máscara y traje multicolor, enormes tetas y culo y una corona, también multicolor con espejitos. Baile suave y contundente, las cadencias se desarrollan al compás de los ritmos de los tambores. La máscara representa a la Abuela, encargada de transmitir la fuerza necesaria para que las semillas crezcan y se desarrollen con fortaleza. Protege y cuida en el proceso de gestación. Es la abuela también la transmisora de conocimientos y máxima autoridad en la jerarquía familiar.

- LA SEMILLA: el espectáculo concluye con una danza sensual y frenética denominada ODZILÁ, ejecutada por una bailarina. Simboliza el potencial de fertilidad y creación de vida. En Guinea Ecuatorial, es ejecutada por las mujeres más jóvenes en edad fértil -entre 12 y 18 años-. El público debe intervenir para darles fuerza, para acrecentar el ritmo de la danza. La efervescencia que domina la culminación del proceso de creación de vida, simboliza la energía y potencia de la mujer-madre, al encuentro del caos, lo que representa el comienzo del ciclo. La participación del público, al que previamente se ha repartido unos palos con los que colaboran en el concierto rítmico, lo que tradicionalmente se conoce como palo contra palo, representa a la sociedad circundante, generadora de efervescencia en el espectáculo, símbolo del apoyo que la sociedad brinda a la semilla.