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Omara, una de más grandes voces de Cuba, tuvo la fortuna de crecer en un ambiente propicio al arte. Sus padres, ambos aficionados a la música, transmitieron a la pequeña Omara el conocimiento de la música tradicional cubana, sus primeras raíces. Luego vendría la admiración por Ernesto Lecuona, Isolina Carrillo, Bola de Nieve, Rita Montaner, Benny Moreno, Arsenio Rodríguez y tantos otros.

En el aula de mecanografía donde por las noches ampliaba su forrnación académica, conoce a Eva Martiatu, adolescente como ella y en cuya casa se reúnen jóvenes músicos aficionados: Franck Emilio, José Antonio Méndez, Cesar Portillo de la Luz, Justo Fuentes, Tanía Castellanos... Fue así como entró en contacto con lo que posteriorrnente sería conocido como "el movimiento del feeling". Omara Portuondo comenzaba a ser Omara Brown, “la novia del feeling”.

Su prirnera aventura musical como voz femenina fue en el grupo forrnado y dirigido por el pianista Frank Emilio, Loquibambia. Conoce a Elena Bourke que la introduce en el Cuarteto de Orlando de la Rosa, con el que recorre Estados Unidos en una gira que dura seis meses. El trabajo diario fue para Omara la más importante escuela.

Estamos en el año 1951. Todavía Omara tiene que pasar por otro grupo, la orquesta femenina Las Anacaonas, antes de integrar, junto a sus herrnanas Haybé, Elena Bourke y Moraima Secada, el cuarteto D´Aida bajo la dirección de la pianista Aida Diestro. Fue Aida quien descubrió a Omara sus verdaderas condiciones musicales y le enseñó a interiorizar los temas y a transmitir el contenido de cada canción. Con D´Aida graba un single junto a Lucho Gatica y comparte escenario con figuras de la talla de Pedro Vargas, Nat King Cole, Edith Piaf, Rita Montaner, Bola de Nieve o Benny Moreno.

La ruptura de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos les sorprende de gira por Miami, y les proponen que se queden. Las D´Aida rechazan la proposición y regresen a su país, donde, habiendo pasado quince años desde el debut del grupo, Omara lo abandona para iniciar su carrera en soitario. Treinta años en gira continua por todo el mundo.

Ningún escenario le es extraño. Desde el Cabaret al Teatro, desde el set de televisión al plató cinematográfico, conoce todos los terrenos como conoce y domina todos los estilos.

En sus giras por Europa, Asia y América, incluidos los Estados Unidos, ha cosechado importantes premios y ha conquistado los más exigentes auditorios. Los profesionales y el público especializado destacan la calidad y la pureza de su prodigiosa voz, su amplio registro y su versatilidad, esa capacidad que le permite pasar de un estilo a otro con total dominio y sutil maestría: feeling, jazz, nueva trova, canción tradicional cubana, son, danzón, bolero, habanera..., son algunos de los generos musicales a los que ha aportado su talento y su personalidad. Omara es lo que se ha dado en llamar una "artista de artistas".

Sus dos grabaciones en Nubenegra, Palabras (1995) y Desafíos-ésta última un autentico duelo con el pianista Chucho Valdés-, siempre en torno al filin, estilo del que es la reina indiscutible, son dos obras maestras.

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