EL LEGADO DE NUBENEGRA: Septeto Santiaguero, “Montuneando”

 

¡ATENCIÓN, LLEGA EL MONTUNO!

“Montuneando”, es decir desarrollando y gozando el montuno. Esa parte mágica del son en la que los músicos y cantantes improvisan dando rienda suelta a sus habilidades y sensaciones musicales.

En las giras con el Septeto Santiaguero, yo estaba siempre atento al instante sublime en el que Fernando Dewar desencadenaba con su tres la parte más salvaje de la canción. El jefe daba el pié para que cada cual se explayara; y que unos y otros se contestaran, tejiendo una tupida trenza musical, que hacía que tu pecho se llenara de aire, hasta no poder más, y lo soltara con brío en comunión con todos los presentes.

El son, el bolero, la guaracha, el guaguancó. Había montunos para todos los géneros. El grupo dominaba cada escenario, fuera en una plaza, un auditorio, un teatro o un sencillo club. Con el montuno la temperatura subía, como podemos comprobar en los tres ambientes tan distintos como los presentados en el clip. Como nexo de unión, un admirador holandés feliz en plena prueba de sonido.

Quizás por deformación profesional no puedo evitar el recuerdo de los montunos de la Vieja Trova Santiaguera. Los viejitos eran unos maestros al acometerlos. Administraban sus recursos a la perfección pues, como decía Moncho Alpuente, “la experiencia es lo último que se pierde”. Genial Amado Machado con sus entrañables inspiraciones. Increíble Hierrezuelo que hacía diabluras con sus silbidos hasta convertirlos en una “flauta dulce”. Y Reinaldo Creagh nos dejaba atónitos con su abanico de picardías.

El septeto, partiendo del dominio de los ritmos tradicionales, nos arrolla con su juventud convirtiendo los montunos en un grandioso espectáculo en el que caben las emociones más dispares.

Copio, sin cambiar ni una coma, una presentación que en el 2007 hacía Nubenegra del grupo:

“El Septeto Santiaguero defiende en cada concierto su bien ganada reputación de poseer el mejor directo entre los grupos de música tradicional cubana. ¡Y lo consigue! Antes o después, el público termina bailando, rendido ante la demoledora descarga de sones, guarachas, boleros y algún que otro changüí.

5 discos grabados con Nubenegra avalan una trayectoria ejemplar que ha visto crecer, año tras año, a la formación puntera de Santiago de Cuba. Sus coreografías, su repertorio original, la chispa que brota en cada una de sus interpretaciones, hace que a menudo recalen de nuevo en lugares donde dejaron un inmejorable sabor de boca. Tres cantantes se suceden a lo largo del concierto con múltiples combinaciones vocales. El tres, la percusión y la trompeta aseguran los solos. Y el contrabajo la buena marcha del tumbao (acentuación del ritmo).

El sabor está servido desde la primera nota, pero a medida que el número va desarrollándose la temperatura aumenta hasta estallar en ese golpe de calor que es el montuno donde las tensiones acumuladas se liberan y el baile mas frenético brota inconsciente.

Más de 200 conciertos en Europa, así como las tres presentaciones que en Santiago de Cuba hace cada semana, avalan la trayectoria del Septeto Santiaguero. Y es que no se le resiste ningún tipo de público ni de lugar, ya sea cerrado o al aire libre. Pero si además posee un espacio para bailar, el guateque (la fiesta) está servido.”

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