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Casa Verde es el barrio de Sâo Paulo que vio crecer a Antonio Sergio, al que llamaban “Zezo”, ya desde niño (Zezo era una marca de betún para los zapatos). Muchos años después, el hoy consumado guitarrista, rinde homenaje personal a las calles y las gentes de aquel trozo de la gran urbe dedicándole el que será su quinto álbum en solitario, destinado esta vez exclusivamente a la guitarra.

Casa Verde es, de alguna manera, una vuelta a los orígenes, a Gandaia, el trabajo con el que empezó su nueva andadura tras doce años compartiendo escenario y guitarra con Alemâo. Ha pasado más de un lustro y aquí está más sereno y más maduro, manteniendo ese gusto por la melodía y controlando con autoridad sus capacidades técnicas para no correr desbocado ante cualquier guiño rítmico.

Curiosamente Casa Verde está disponible antes que Turbilhâo, su cuarto trabajo, una parcería con la compositora y cantante Vanessa Borhagian, que estará en la calle entre marzo y abril del 2005. Y es que Zezo no ha dejado en ningún momento de componer, practicar y trabajar la guitarra solista.

Al ponerse a la venta online cada cual puede adquirir las canciones que más le gusten y si por casualidad compra el álbum completo organizar su escucha en el orden que más le plazca. Nubenegra sugiere uno, el que daría si el disco se fabricase en este momento.

1. Tres encantos es una de esas composiciones de Zezo que enseguida nos contagia su melodía. Sencilla, pero que vuelve a nosotros cuando menos lo esperamos, con misma amabilidad y elegancia con que está tocada. La percusión de Guello a las tablas hindúes hace que el tema se escuche aún más relajado.

2. Noite de Venus fue compuesta para Elba Ramalho, y ahí está, esperando que la gran dama de la canción nordestina un día nos la cante con toda la intensidad que la noche lleva dentro. ¿Quién sabe si incluso llegará a ser cabecera de un serial televisivo? tiene todos los argumentos consigo. Pero por ahora nos conformamos soñando con la versión instrumental que nos deja su autor.

3. Río arrojado nos presenta una intensa cabalgada que nos arrastra con toda su frenesí por paisajes endiablados.

4. En Ciumenta Zezo dialoga con Osvaldinho. El octavino (guitarra soprano) llamando al acordeón diatónico y éste respondiendo lleno de nostalgia y melancolía resulto con un final de película en la villa del Sena.

5. Malibú Copacabana. Dos playas, una en el norte y otra en el sur. Dos guitarras, la española de Zezo y el bajo eléctrico de John Patitucci. Los Ángeles y Rio de Janeiro, cara a cara. Mucho funky, mucho swing y un poquito de samba.

6. Comenzando a amar. Otra vez el Zezo romántico. Tiene letra y está ahí, esperando que alguien se atreva con ella.

7. Chega discurre por los territorios más internacionales de la música brasileña. Tiene sabor a garito de jazz, a boîte, a club, a noche de alcohol y tabaco. No puedes dejar de moverte mientras suena tan desenfadado este samba que nos recuerda que siempre es momento de carnaval.

8. Taibinha es una playa del Nordeste de Brasil. Un lugar paradisíaco que conquistó a Zezo quien se dejó llevar por su magia y le regaló estos apuntes.

9. Giuliana, nombre de mujer para una cantinela que nos va envolviendo en un recorrido circular, y nos atrapa como lo hace la bailarina encerrada en su caja de música girando y girando sin cesar.

10. Mulheres do Ceará. Simone Guimarâes cantó magistralmente Taiba en el album Flamencando. Aquí de nuevo, sobre una música de Alemâo, el guitarrista y la cantante vuelven a flamencar. De todas las voces con las que ha contado Zezo, en sus flirteos con el arte gitano andaluz, la de Simone es la que mejor se ha adaptado a su guitarra. Ella se vacía en cada canción con toda la intensidad que la guitarra le exige. ¿O no?


Casa Verde (Green House), is a quarter of Sao Paulo where Antonio Sergio - whom they called Zezo since his childhood - grew up. Many years later and already a perfect guitar player Zezo proves honour to this part of a big city, to its streets and to the people by dedicating his fifth album to them, dedicated this time to the guitar.

Casa Verde is, somehow, a return to origins, to Gandaia, the work with the one he started a new line of work after twelve years sharing stages and guitar with Alemao. More than five years have passed by and here he is, more serene and more mature maintaining this very special taste for the melody and controlling with self-authority his technical capacities and rhythmic tricks. Zezo in no moment has stopped composing, practising and developing his soloist playing.

Casa Verde available online, one can buy the complete album, and play it with the order suggested by Nubenegra, or acquire only the songs one likes best.

1 Tres encantos, is one of those compositions of Zezo that immediately infects us. With Guello on percussion.

2 Noite de Venus, was composed for Elba Ramalho and is waiting for the great lady of the nordestino song to sing it with all her intensity.

3 Rio arrojado, with all his ardour Zezo takes us over to devilish landscapes.

4 Ciumenta, Zezo in a dialogue with Osvaldinho. The octavino (small guitar) calls for the diatonic accordion, a melancholy excursion that ends in Paris.

5 Malibú Copacabana, two beaches, one in the north and one in the south. Two guitars, the spanish one of Zezo and the electric bass guitar of John Patitucci: Rio de Janeiro and Los Angeles face to face, funky, swinging and a bit of samba.

6 Comenzando a amar, a romantic Zezo looking for someone who desires to sing the written lyrics. Vanessa in Turbilhao CD.

7 Chega passes for the most international territories of Brazilian music. With flavour of gaming houses, jazz and nightclubs, caipirinha and tobacco.

8 Taibinha, a beach of the North-East of Brazil. A magic please, to which Zezo, being conquered by all its beauty, donates these notes.

9 Giuliana, name of a woman of that same old story wrapping us in a circle like the dancer in a musicbox turning and turning incessantly.

10 Mulheres do Ceará (music by Alemao). Simone Guimaràes sang Taiba masterly on Zezo´s album Flamencando. And here she is again with him flamencando, a perfect voice to follow his Andalusian gypsy romance.



Pablo Rego para musicasdelmundo.org

La sólida formación, el talento y la experiencia adquiridos por Ribeiro en sus años de trayectoria con la música, hacen que el camino que transita el brasileño en la actualidad lo muestren como un verdadero continuador de la música de su tierra. La solidez y solvencia interpretativas demostradas en los registros de Casa Verde o en sus presentaciones en vivo, lo colocan en el inequívoco camino que transitaran, con su mismo origen, grandísimos artistas a lo largo del siglo XX.

Pero Zezo demuestra tener abiertos sus horizontes. Al tiempo que deja salir de la profundidad de su ser los recuerdos y las sensaciones de los paisajes brasileños, se involucra con un mundo dinámico y diverso que lo influyen en sus composiciones e interpretaciones, haciendo del suyo un arte para el mundo.