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En 1997, descubrí el baile saharaui en un gran escenario en medio del desierto, sin más techo que un inmenso cielo negro estrellado. Me fascinaron las guitarras y los tambores que lo movían y la candorosa ingenuidad de sus coreografías, que contrastaba con la sensualidad de las bailarinas.

Eso sucedía de noche; de día, algunas jaimas abarrotadas de gente hervían al calor de una danza mucho más íntima. Pocos meses después, metidos en faena con las primeras grabaciones saharauis de Nubenegra, el bleida de la guitarra de Nayim Alal me dejaba sin aliento.

En las giras con Leyoad, ante la ausencia de bailarines, Mariem Hassan se disfrazaba de hombre para darle la réplica a su amiga Hdeidhum. Conservo en mi retina aquellas imágenes entrañables.

El salto definitivo, en lo que al baile se refiere, lo dio Mariem con la complicidad de Baba Salama y Boika Hassan en “Shuada”, al decidir ponerle letra al baile y encajársela entre “hamayas” y “agarits”, al tiempo que atendía al tebal, mientras Vadiya consolidaba su carrera de gran bailarina solista. Eran los años de “Deseos”.

Vadiya era para mí una recién llegada. Fatta, la bailarina oficial del primer grupo de Mariem, no tenía papeles para viajar al extranjero. Vadiya si los tenía y terminó acoplándose a la perfección en el grupo. No sólo al tebal y al baile, los suyos eran los coros perfectos para el cante de Mariem.

Pero esto va de bailes y años después pude ver a Vadiya en un vídeo de un concierto de 1984, en Berlín, formando parte del grupo El Uali. Era una jovencita de apenas 18 años que destacaba por su baile fresco y alegre, algo así como una ye-yé saharaui, en un grupo haul. Había nacido en Nuadibú (Mauritania) y aprendió a bailar con Mulay, un profesor del barrio, que se las daba de moderno. Con 14 años se trasladó a los campamentos para estudiar en el 27 de Febrero. Aquel año, en pleno agosto, se celebraba un festival en las escuelas 12 de Octubre. Su profesora le preguntó si sabía cantar para sumarse al grupo de la clase. Estaban preparadas las chicas para actuar, cuando desde la organización les dijeron que sin baile no podían hacerlo, ya que era obligatorio. ¡Pero yo sé bailar! dijo Vadiya. Y su clase participó, y ella, la recién llegada, sorprendió a todos con su arte. Hasta el punto que la invitaron a que se uniera a El Uali y saliera con el grupo camino de Argel.

Mariem y Vadiya siguieron inseparables recorriendo el mundo. Yo tuve que esperar hasta 2009, cuando, gracias a Lamgaifri Brahim, pude grabar en Axis (Madrid) los bailes saharauis básicos. Vadiya y Mariem se unieron muy animadas al proyecto que, sin embargo, quedó arrinconado ante la necesidad de dar a conocer dos obras de la categoría de “Shouka” y “El Aaiún Egdat”.

Ahora, tras la primera fase del “Cuéntame Abuelo” -en pos del patrimonio oral musical saharaui- “Baila Sahara Baila” surge con una fuerza que asombra. El poeta Lamin Allal ha situado el baile saharaui en su contexto vital y sus poemas flanquean este racimo de danzas, a la espera de que en las jaimas del desierto, en los territorios liberados, en los territorios ocupados y en la diáspora, se desate la alegría saharaui, reafirmando su incontestable identidad cultural.

Al CD se han sumado Nayim Alal y el desaparecido Baba Salama con dos preciosas aportaciones, algunos bailes ya publicados en los discos oficiales de Mariem y dos más inéditos, grabados en directo, con Mariem y Vadiya como protagonistas. El baile, la voz, la poesía y la guitarra, el haul al completo.

Es de destacar que este disco tiene además una doble virtud incontestable. Por un lado, creo que no me equivoco al afirmar que el baile es una de las raras oportunidades de poner de acuerdo a todos los saharauis, al margen de tribus, opciones políticas o lugar en el que se hallen. Cuando hay algo que festejar -en especial una boda- se impone el baile, donde todos pueden expresarse relajados.

Por otro lado, los no saharauis tienen la oportunidad de conocer cómo se divierten los saharauis. E incluso pasárselo bien a la manera saharaui. Basta con zambullirse, sin escafandra ni prejuicios, en Baila Sahara Baila.

¡Que usted lo baile bien!

Manuel Domínguez

CANCIONES

1 Baila Sahara Baila (feat. Lamín Alal). Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 5:33

2 Lebluh. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 4:02

3 Terwah. Mariem Hassan. 3:21

4 Tfaila. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 3:22

5 Bleida (Remix). Nayim Alal. 4:15

6 Aichetu. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 3:56

7 El Juego del Tebal. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 5:08

8 Eknu. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 3:21

9 Serbat. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 2:46

10 Shauda. Mariem Hassan. 5:27

11 Tuiza. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 2:58

12 Ragsat Naama. Mariem Hassan. 3:52

13 Danza de Smara. Baba Salama. 3:11

14 Rags el Horr. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 6:53

15 Laayam. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 3:11

16 Aljaima (feat. Lamín Alal). Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 3:32

17 En las Antípodas. Mariem Hassan & Vadiya Mint El Hanevi. 2:59

1997, I discovered the Sahrawi dancing on a big stage in the desert, under the roof of a huge black starry sky. I was fascinated by the guitars and the drums which accompanied the dance and the innocent naivety of the choreographies, which contrasted with the sensuality of the dancers.

That happened at night; and the next day, crowded tents boiling in the heat before a much more intimate dance. A few months later, during the first Sahrawi recordings with Nubenegra, the Bleida, played by the guitarist Nayim Allal, left me breathless.

1998, on tour with the group Leyoad, and in the absence of dancers, Mariem Hassan disguised as a man to give replica to her friend Hdeidhum Abeid. In my retina I keep those endearing images.

The final leap, as far as Saharawi dancing is concerned, gave Mariem in 2004 : with the complicity of Baba Salama and Boika Hassan, she decided to sing to the dance "Shuada", backed by her "hamayas" and "agarits" while playing the drums, And Vadiya Mint Él Hanevi consolidated her career as a great soloist dancer. That were the years of the CD “Deseos”.

Vadiya was a newcomer for me. Fatta, the official dancer of the first group of Mariem, had no valid papers to travel abroad.Vadiya had valid travel documents and she proved to be the perfect addition to the group. And not only in drumming and dancing, she also was the ideal chorus voice for Mariem.

Years later I saw Vadiya in a video of 1984, dancing in a concert in Berlin, as part of the group El Ouali. She was a girl of only 18 years, and with her highlighting and joyful dance, something like a Yé-Yé-Sahrawi in a Haul group. She was born in Nouadhibou (Mauritania) learning to dance very young with Mulay, a professor in her neighborhood, who teached a sort of modern dance. At the age of 14 she moved to the refugee camps to study at the camp “27th February ”. That year, in the middle of August, a festival was celebrated by the schools of refugee camp“12th October”.

And her teacher asked her to join the singing group of her class. But the girls, eager to perform, where stopped by the organization. It was required, that no group could perform without a dancer.

“!But I can dance!” explained Vadiya. Her class participated, and Vadiya, the newcomer, surprised everyone with her art. And she was invited to join “EL UALI” the first Sahrawi group in exile touring abroad.

Mariem and Vadiya continued, inseperable, touring the world. I had to wait until 2009 when thanks to the Sahrawi guitarist, Lamgaifri Brahim, I could record at Axis (Madrid) the basics of Sahrawi dances, with the cheerful support of Mariem and Vadiya.
2010 "Shouka" was published and 2012 “El Aaíun Egdat”

Now, after the first phase of the project "Tell me grandfather" in the context of the heritage of the Saharawi culture, "Baila Sahara Baila" appears with a surprising strength.

The poet, Lamin Allal, presents the Sahrawi dances as a center of his life and his poems embrace this bunch of dances, waiting to resound in the tents of the desert, in the liberated and occupied territories or in the Diaspora, to untie the joy of the Sahrawi people, reaffirming their undisputed cultural identity.

BAILA SAHARA BAILA

Manuel Dominguez