Cuando no hay un guitarrista a mano, las mujeres se bastan con los tebales para cantar sus canciones. Ellas dominan los ritmos, muchos de ellos asimilados a sonidos cotidianos, como podemos comprobar.

Charaa es el más antiguo de todos; originario de la región se utiliza en los cantos del Medej.

Agarrán recuerda una carrera de camellos.

El serbat es una especie de charaa más lento. Combina con prácticamente todas las gamas.

El bleida es un ritmo específico del baile que lleva dicho nombre. Muy majestuoso y potente.

Agassar o el corto, mezcla de agarrán y tgalfi.

Tgalfi, el el primer ritmo llegado del Africa Occidental. Recuerda el movimiento sinuoso de la serpiente.

Del dubka se dice que llegó con los españoles. Lo cierto es que admite combinarse con ritmos modernos como el reggae.

El medra acompaña las entradas de las gamas del haul y lo hace de una forma lenta y considerada.